Acerca del autor

Mi nombre es Jorge Retamosa Bravo, y he escrito varias cosas. Empecé con relatos, hasta que llegué a la conclusión de que no me gustaban “los argumentos”. Mi último relato iba de un tío que pasa un día en la playa de Torremolinos: toma el sol, se bebe una caña, y ya está, no sucede nada más. Me encanta ese relato, pero como a la gente le aburría – por lo de no tener argumento -, decidí dejar la prosa y dedicarme a los poemas. Gracias a la poesía descubrí muchas cosas de mí mismo y de la vida. Pero la poesía exige un estado interior muy particular, más “elevado”, un estado en el que no es sencillo mantenerse. Así que después de varios años de dedicación y un par de poemarios terminados, decidí aparcar la lírica hasta que me vuelva más viejo y más sabio.
En este punto, no teniendo interés en escribir novela, y habiéndome agotado con la poesía, poco imaginaba que no tardaría en desempolvar los bolis de nuevo con todo el entusiasmo que el encuentro con la literatura de viajes me generó. En realidad, estaba destinado a enamorarme de un género que me permite describir paisajes y personas sin ocuparme de lo que será de ellos a continuación, sólo centrando el ejercicio literario en el fugaz y eterno presente. Exactamente lo que hice en el relato del tío en la playa: el círculo se cerraba así.
De esta fase viajera, he publicado por el momento la obra cuyos detalles se explican a continuación:

PERIPECIAS EN LA INDIA DE UN VIAJERO INEXPERTO

¿Qué harías si tuvieses que permanecer cuarenta y ocho horas encerrado en un vagón de tren? ¿Y si una pandilla de monos te asalta y agrede para quitarte tu almuerzo? Si te ofrecen un estimulante a base de tabaco de mascar y cal que te deja toda la boca negra, ¿lo probarías? ¿Cómo te apañas si se te acaba el papel higiénico en un país donde no se utiliza ni se vende? Y por último, imagina que en un callejón oscuro tres fanáticos te acusan de haber ofendido a sus dioses: ¿cómo te escapas?
Con una mirada llena de humor, pero también humana y profunda, Jorge Retamosa Bravo nos relata sus aventuras y fatigas durante
 las tres frenéticas semanas que viajó por la India, en un texto que evoca a Rudyard Kipling, e instruye y entretiene al estilo de Javier Reverte.
Jorge Retamosa Bravo reconoce no ser un viajero experimentado: es quejica, se cansa rápidamente, utiliza como referencias la Wikipedia o la serie de dibujos de Willy Fog, y prefiere quedarse todo un día en la cama antes que visitar alguna maravilla turística. Aún así, consigue emocionarnos con sus peripecias, consigue entretenernos, hacernos reír y mantenernos enganchados a sus páginas. Y es que ésta es una de esas obras que se leen de un tirón y se disfrutan.

Consigue un ejemplar haciendo clic aquí

MOROCCO COCO (título provisional)

“En aquel viejo Mercedes con tapicería de piel de leopardo, viajábamos un europeo, dos asiáticos, un americano y dos africanos. Más que un viaje parecía un chiste, con el añadido de que uno de los africanos tendría unos catorce años y era el conductor. Entonces no fui consciente, pero sin duda ése ha sido uno de los trayectos más épicos de mi vida.”
Jorge Retamosa Bravo nos relata su travesía marroquí, en la que se darán cita una alocada miríada de personajes y situaciones: el taxista adolescente, la insolación de Marrakesch, el camello pensionista, o el recital de los Smiths en las cumbres del Atlas.

(En Preparación)

 

Acerca del autor

Mi nombre es Jorge Retamosa Bravo, y he escrito varias cosas. Empecé con relatos, hasta que llegué a la conclusión de que no me gustaban “los argumentos”. Mi último relato iba de un tío que pasa un día en la playa de Torremolinos: toma el sol, se bebe una caña, y ya está, no sucede nada más. Me encanta ese relato, pero como a la gente le aburría – por lo de no tener argumento -, decidí dejar la prosa y dedicarme a los poemas. Gracias a la poesía descubrí muchas cosas de mí mismo y de la vida. Pero la poesía exige un estado interior muy particular, más “elevado”, un estado en el que no es sencillo mantenerse. Así que después de varios años de dedicación y un par de poemarios terminados, decidí aparcar la lírica hasta que me vuelva más viejo y más sabio.
En este punto, no teniendo interés en escribir novela, y habiéndome agotado con la poesía, poco imaginaba que no tardaría en desempolvar los bolis de nuevo con todo el entusiasmo que el encuentro con la literatura de viajes me generó. En realidad, estaba destinado a enamorarme de un género que me permite describir paisajes y personas sin ocuparme de lo que será de ellos a continuación, sólo centrando el ejercicio literario en el fugaz y eterno presente. Exactamente lo que hice en el relato del tío en la playa: el círculo se cerraba así.
De esta fase viajera, he publicado por el momento la obra cuyos detalles se explican a continuación:

PERIPECIAS EN LA INDIA DE UN VIAJERO INEXPERTO

¿Qué harías si tuvieses que permanecer cuarenta y ocho horas encerrado en un vagón de tren? ¿Y si una pandilla de monos te asalta y agrede para quitarte tu almuerzo? Si te ofrecen un estimulante a base de tabaco de mascar y cal que te deja toda la boca negra, ¿lo probarías? ¿Cómo te apañas si se te acaba el papel higiénico en un país donde no se utiliza ni se vende? Y por último, imagina que en un callejón oscuro tres fanáticos te acusan de haber ofendido a sus dioses: ¿cómo te escapas?
Con una mirada llena de humor, pero también humana y profunda, Jorge Retamosa Bravo nos relata sus aventuras y fatigas durante
 las tres frenéticas semanas que viajó por la India, en un texto que evoca a Rudyard Kipling, e instruye y entretiene al estilo de Javier Reverte.
Jorge Retamosa Bravo reconoce no ser un viajero experimentado: es quejica, se cansa rápidamente, utiliza como referencias la Wikipedia o la serie de dibujos de Willy Fog, y prefiere quedarse todo un día en la cama antes que visitar alguna maravilla turística. Aún así, consigue emocionarnos con sus peripecias, consigue entretenernos, hacernos reír y mantenernos enganchados a sus páginas. Y es que ésta es una de esas obras que se leen de un tirón y se disfrutan.

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MOROCCO COCO (título provisional)

“En aquel viejo Mercedes con tapicería de piel de leopardo, viajábamos un europeo, dos asiáticos, un americano y dos africanos. Más que un viaje parecía un chiste, con el añadido de que uno de los africanos tendría unos catorce años y era el conductor. Entonces no fui consciente, pero sin duda ése ha sido uno de los trayectos más épicos de mi vida.”
Jorge Retamosa Bravo nos relata su travesía marroquí, en la que se darán cita una alocada miríada de personajes y situaciones: el taxista adolescente, la insolación de Marrakesch, el camello pensionista, o el recital de los Smiths en las cumbres del Atlas.

(En Preparación)

 

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